Pregunta LA Weekly qué se puede aprender en EU de los festivales de cerveza artesanal de la Baja. Mucho.

news_thumb_40052_630     news_thumb_50795_630

 

news_photo_50975_1396640155          Ensenada-Beer-Fest-2015-e1421272797677

 

HTB1OJpgFVXXXXbsXXXXq6xXFXXXO                 beer_brewing_equipment_micro_brewery_100L_200L_jpg_220x220

En la edición en línea del portal LA Weekly, de fecha miércoles 25 de marzo, aparece un interesante artículo escrito por Sarah Bennett, donde narra su reciente experiencia al visitar el Puerto de Ensenada y asistir al Festival de Cerveza Artesanal 2015, llevado a cabo ahí exitósamente el fin de semana pasado.

Inicia su relato con las similitudes relacionadas a este tipo de eventos: las hileras de stands, grifos y numerosos barriles de los exponentes cervezeros, además de las  propuestas culinarias disponibles para el deleite y consumo de participantes y asistentes, las típicas muestras ofrecidas, las copas grabadas y de colección conmemorando el evento y las multitudes de consumidores entusiastas. Lo mismo aquí que allá.

Y menciona ella, una cantidad de factores y elementos favorables que marcan la diferencia y hacen del evento(s) del lado mexicano “way cooler”, es decir, un acontecimiento más agradable, divertido y diferente a lo que los vecinos están acostumbrados. Concuerdo con ella que “aun cuando la revolución de la cerveza artesanal inicio ya hace decadas en California, su celebración es mejor en la Baja”. A continuación expongo lo que ella nos quiere decir:

– Las conferencias, competencias y foros educacionales en la materia sostenidas en fecha previa al evento crean una energía de exploración y descubrimiento entre los participantes. Es un tiempo bien invertido, con resultados que extienden la amistad / fraternidad que existe entre ellos y el intercambio de experiencias.

– Los festivales mexicanos tienden a ser de larga duración, en algunos casos, hasta 12 horas o descritos como “todo el día”. Y no necesariamente son estos amplios horarios asignados para extender las ventas e incrementar las masas del público asistente, sino para que la gente no se apresure y modere su ritmo de degustación lo más possible que si tuvieran un límite de tiempo. Un poco aquí, una probadita allá y te la llevas tranquilo y a gusto. En EUA, el costo de entrada por persona (que puede ser de 50-75 dólares, por ejemplo) incluye todo lo que puedas beber, pero solo en un promedio de 4 horas, la usual duración de este tipo de eventos allá. La estrategia de “atascate que hay lodo” se convierte en una limitante que no deja sentir la experiencia de degustar ampliamente las múltiples propuestas ofrecidas por los productores; poco a poco, individualmente y que deja tiempo para establecer una charla con ellos acerca de sus cervezas.

– No existe presión alguna por parte de los asistentes de favorecer y crear largas filas de espera para saborear las cervezas “de prestigio, marcas y etiquetas firmemente establecidas en el mercado”. Aquí, “el sol sale para todos” y hay suficiente demanda para descubrir a los “nano y micro – productores” al igual que apoyar a “los bien conocidos”. Creo yo que con un paladar aventurero es como uno “descubre” su más reciente favorito y se amplia el conocimiento de nuevos perfiles y audaces propuestas.

– Dedicarle tiempo al factor educación es de suma importancia para ambos, el productor y el consumidor. El consumidor escucha, aprende y expresa sus gustos al “brew master”, ya sea el experimentado o el “home/garage brewer”, de producción casera limitada y estos responden con el afán que se desprende de su hobby o negocio cervecero.

– Los diálogos entre productores son una mezcla de temas relevantes, procesos, perfiles de sabor y notas, resultado por el uso de ingredientes fuera de lo común o autóctonos, levaduras y lúpulos de culto, prácticas referentes a calidad y tecnología emergente. Hay mucho de que platicar entre ellos y lo hacen con pasión.

La escritora Sarah Bennett cierra su reseña con una acertada observación: “Todo esto quiere decir que cuando festivales de cerveza estadounidenses podrían tener éxito con el acceso a las cervecerías conocidas y de prestigio, los eventos mexicanos son de mucho menos estrés y hacen que el aprendizaje sobre la cerveza sea mucho más divertido. Baja está creando orgánicamente un mercado pequeño, creciente y de desarrollo sustentable para la cerveza artesanal en un país donde las lager comerciales como Tecate y Corona todavía reinan”.

Confío que no por mucho tiempo, por lo menos en mi paladar ya no y pronto en el Estado de Baja California. ¡Salud!

Aquí la liga del artículo: http://www.laweekly.com/restaurants/what-can-america-learn-from-baja-s-beer-festivals-5449737

Imagen destacada: Sarah Bennett